COVID Largo

Creado el: 23 de enero de 2023 Autor:

COVID largo es un síndrome nuevo con definición y comportamiento aún inciertos. A Nature lanzó una revisión sobre el tema en enero de 2023, trayendo ideas e información interesantes que merecen ser repercutidas aquí en la Guía [1].

¿Qué es COVID largo?

COVID largo ocurre en al menos el 10% de los pacientes que tuvieron síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) por SARS-CoV-2. La condición también puede ocurrir en pacientes que tuvieron la forma leve de la COVID.

La síndrome de COVID largo involucra varias quejas y alteraciones. Con más de 200 síntomas ya descritos y relacionados, su definición clínica aún es imprecisa.

Los factores de riesgo que contribuyen a la aparición de COVID largo incluyen:

  • Sexo femenino
  • Diabetes mellitus tipo 2
  • Reactivación del virus de Epstein-Barr (EBV)
  • Enfermedades del tejido conectivo
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
  • Urticaria crónica y rinitis alérgica

Los síntomas también se encuentran más en poblaciones latinas/hispanas y en condiciones de desfavorecimiento socioeconómico. Se cree que esta tendencia se relaciona con la incapacidad de descanso correcto en las semanas posteriores a la infección.

Principales síntomas

A pesar de que la lesión pulmonar es la principal consecuencia de la COVID, otros sistemas también sufren con la infección. La revisión trae evidencias de daños a largo plazo en el corazón (mayores tasas de insuficiencia cardíaca y arritmias), riñón (lesión renal aguda y progresión de enfermedad renal crónica), páncreas (mayores tasas de diabetes tipo 2) y hígado.

Los síntomas neurológicos son un componente significativo del COVID largo. Déficit cognitivo es la principal queja. Un meta-análisis encontró la presencia de este síntoma en el 22% de los pacientes después de 12 semanas de la infección (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34973396/). La incidencia de la queja de déficit cognitivo no difiere entre hospitalizados y no hospitalizados y puede no ser totalmente perceptible por el paciente.

Outros síntomas neurológicos pueden ser vistos en la tabla 1 .

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Posibles mecanismos para los daños neurológicos incluyen neuroinflamación y disfunción endotelial. Daños a los vasos de la circulación del sistema nervioso central causados por la coagulopatía inducida por la COVID también pueden estar involucrados.

La mayoría de los síntomas se resuelven con el tiempo. Un trabajo encontró que el 85% de las personas con síntomas en 2 meses tuvieron resolución del cuadro en un año (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35383197/). Los síntomas neurológicos siguen un curso diferente, tardando en aparecer y en resolverse.

¿Y la fatiga?

Algunas cohortes reportan que la fatiga es el síntoma más común del COVID largo. En ciertos casos, la La fatiga puede estar dentro de un espectro de la enfermedad conocida como encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM-SFC). Esta es una enfermedad multisistémica y neuroinmune que generalmente surge después de una infección viral o bacteriana (especialmente por EBV, C. burnetii y fiebre del Nilo occidental), existiendo ahora una correlación con COVID.

Uno de los criterios diagnósticos es la reducción de la capacidad para realizar actividades ocupacionales, educativas o sociales como se hacía antes, durando por lo menos 6 meses. Esto se acompaña de fatiga que no alivia con el descanso y puede asociarse con sueño no reparador, intolerancia a la ortostasis o malestar después del esfuerzo físico.

Disautonomía es una ocurrencia común tanto en EM-SFC como en el COVID largo, especialmente en forma de síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS).

Diagnóstico y tratamiento

Aún no hay herramientas consensuadas para el diagnóstico definitivo de COVID largo. Algunos estudios en curso intentan evaluar la presencia de citoquinas o de imágenes que demuestran microcoágulos. En muchos casos, el diagnóstico es presuntivo basado en la presencia de síntomas y exclusión de causas alternativas.

No existe terapia establecida para COVID largo, a pesar de diversas líneas de investigación en curso. Terapias que se utilizan para EM-SFC están en estudio para COVID largo. Algunos ejemplos: betabloqueador para POTS, inmunoglobulina intravenosa para disfunción inmune y naltrexona en baja dosis para neuroinflamación encontrada en pacientes con síntomas neurológicos, fatiga o dolor.

La vacuna para COVID confiere protección contra el COVID largo, con una reducción del riesgo del 15 al 41% si la vacuna se administra antes de infectarse por SARS-CoV-2. Es incierto si la vacuna aporta beneficios en el control del cuadro de COVID largo después de la aparición de los síntomas.

Estudios sobre COVID largo son objeto de críticas. Se cuestiona si algunas personas del grupo de control tuvieron COVID leve/asintomático y no se realizó el diagnóstico, y si la serología puede haber sido falseada por la vacuna.

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